Filosofía Montessori y Educación para la Paz

 

La filosofía de enseñanza Montessori reconoce la importancia de las experiencias tempranas de cada niño y niña para la formación de un adulto sano, pleno y responsable.

Se basa en la noción de que las características personales de cada ser humano no están pre-escritas indeleblemente al nacer, y que pueden ser modificadas, estimuladas o coartadas en los procesos de desarrollo.

Mantiene que el inmenso potencial humano que cada niño tiene en su interior debe ser cuidado y alimentado por adultos conscientes que rodeen al niño en su interacción cotidiana con espacios en los que se cuiden aspectos bio-físicos, emocionales y cognocitivos relevantes para su óptimo desarrollo.

Así es como padres y educadores en trabajo conjunto, pueden crear ambientes de vida, de juego, de trabajo y de estudio de gran riqueza educativa, calidez y belleza. Estos ambientes, que en la escuela Montessori llevan el nombre de “ambientes preparados”, son los espacios interiores y exteriores que permitirán que los niños y niñas se desarrollen y aprendan en un clima de respeto mutuo y de aceptación.

Estos espacios educativos son ambientes que permiten que florezca en los niños y jóvenes una auto-imagen positiva, un sentido de creciente independencia, en donde ellos desarrollan amistades perdurables y solidarias y donde adquieren competencias en una variedad de habilidades en las distintas áreas, sean éstas conceptuales, manuales, artísticas, emocionales, de desarrollo corporal o de competencias ético-sociales.

Montessori fue una de las primeras personas en darse cuenta de que el aprendizaje es una cuestión de interacción social y que la naturaleza de estas experiencias sociales son de vital relevancia para el desarrollo de la persona.

La convivencia escolar implica siempre, la comprensión del equilibrio necesario entre la libertad del individuo y las necesidades del grupo. Este balance entre “mis libertades” y el respeto por el bienestar del otro, es un aspecto crucial al que se le dedicará mucho tiempo y el que se practicará en todas las situaciones, tanto dentro como fuera de los espacios escolares.

Es en la búsqueda de una óptima solución a esta tensión entre estos dos aspectos, el personal y el grupal, en la que se forma el ser social.

La filosofía Montessori, por definición, no es un campo teórico cerrado, sino que es una práctica pedagógica, una forma de educar que está abierta a incorporar ideas, materiales educativos y contenidos curriculares de otros enfoques válidos para la construcción de conocimientos, valores y habilidades, que también sean coherentes con una visión de mundo humanizadora e integradora.

El profesorado y todo el cuerpo docente está permanentemente alerta a los nuevos sucesos provenientes de todos los campos del saber así como a exponer a los niños y jóvenes a distintas visiones de interpretación de la realidad, para que exploren y desarrollen un estilo de pensamiento propio y crítico, basado en aspectos éticos que van internalizando paulatinamente durante todo su desarrollo como personas responsables.

Como docentes reflexionamos, planificamos y actuamos en pos de una educación para la paz, bajo los principios de lo que se denomina “educación cósmica”, que es el estudio interdisciplinario que propone una comprensión sistémica y unificadora del planeta y su relación con el cosmos.
Esta propuesta educativa integra a niños y jóvenes al nuevo paradigma emergente y plantea un trabajo pedagógico en torno a una cosmovisión eco-céntrica y multi-cultural, que demanda futuros seres humanos capaces de asumir la necesidad de construir comunidades humanas solidarias, con capacidad de autogestión en torno a economías sustentables desde los principios de la conservación ecológica y de la aceptación plena de la diversidad humana.

Así, los que observan el quehacer escolar, ven niños que plantan, cuidan, trabajan en grupos tranquilos, juegan, construyen, proponen, solucionan problemas, crean y conviven en ambientes de respeto y de cooperación.

Debido al sistema de grupo-cursos en multigrado (dos o tres edades en cada salón de clases) los niños acostumbran a aprender de otros y a ayudar a los menores.

Cada salón está equipado con una enorme cantidad de material didáctico dispuesto sobre estantes a disposición de los niños. Este material está específicamente diseñado para que todos los conceptos de las diferentes áreas de aprendizaje sean manipulables en forma concreta directamente por los niños y niñas. Así, el aprendizaje se construye literalmente en los principios de la “escuela activa” o el “aprender haciendo”.

El rol del adulto es mediar para optimizar la experiencia de interacción entre el niño y el material didáctico. Gran parte del material tiene un control de error para que el alumno avance mediante un sistema de auto-corrección. Esto permite que los niños realicen aprendizajes de forma independiente, que permiten experimentar logros y aprendizajes a medida que van corrigiendo sus posibles errores.

La Doctora Montessori reconoció el hecho de que el único impulso válido que conduce hacia un aprendizaje exitoso es la motivación interna de la persona. Es por esto que nuestro quehacer pedagógico se centra en apelar a la curiosidad natural del niño y a la necesidades de conocimiento que surgen espontáneamente en él. Usando esta fuerza motora intrínseca en él se le interesa por el mundo y sus fenómenos.

Creemos que cada niño y cada niña, sin excepción alguna quiere comprender el mundo que lo rodea y desea ser libre y competente dentro de su ambiente de vida. Por lo tanto, pensamos que la verdadera educación es aquella que facilita al niño y al joven, la comprensión del mundo, el crecimiento personal y el bienestar que conlleva un quehacer escolar en libertad responsable, en dignidad y en la seguridad de una convivencia dentro del respeto y de la valoración del otro.

Equipo Educativo
Colegio Barrie Montessori

 

 

 

EDUCACIÓN CÓSMICA Y EDUCACIÓN PARA LA PAZ

- María Rosa Becker

En el currículum Montessori, los grandes temas de la Educación Cósmica y de la Educación para la Paz son campos de conocimientos trascendentales y transversales, de gran importancia en nuestro ideario pedagógico. Curricularmente, estos temas se trabajan transversalmente a través de todas las asignaturas, en todos los niveles desde Jardín en adelante. Este artículo tiene por objetivo describir estos dos conceptos y establecer una relación entre ellos.

 

EDUCACIÓN CÓSMICA

En este contexto vamos a hablar de un macro-cosmos y de un micro- cosmos. Aunque hagamos esta distinción, estos dos conceptos y sus inter-conecciones no son separables ya que todos los elementos universales están constituídos por pequeñísimas partículas. Lo que distingue al macro-cosmos del micro-cosmos son las características del espacio y del tiempo en el que se mueven: esto determina las interacciones que crean entre sí.

Cuando mencionamos al macro-cosmos, nos referimos a todos los fenómenos del Universo extendido. Estudiamos la formación de galaxias, el movimiento expansivo de éstas por el espacio cósmico, el nacimiento, vida y muerte de las estrellas, la historia de la formación del sistema solar. También hablaremos de la formación de la tierra, de sus montañas y mares.

Cuando hablamos de un micro-cosmos, nos referimos a cómo son y como se relacionana todos los pequeños actores bióticos y a todos los elementos a-bióticos de la naturaleza. El humano está situado como un actor biótico, somos un elemento más en la biósfera planetaria, pero nos especializamos por tener características particulares y exclusivas entre los seres vivos, como el poseer una conciencia sobre nuestros actos y tener una posibilidad de comprender muchos de los fenómenos naturales y de visualizar un futuro en el tiempo.

Bajo todo lo que comprende el accionar humano, entendemos nuestro accionar cotidiano, y particularmente nos detendremos en nuestro contexto como educadores. Aquí nuestra principal tarea es la de ser formadores de personas conscientes de las interrelaciones universales y planetarias que enmarcan una visión de mundo integradora, respetuosa y plenamente conocedora del funcionamiento en redes de los seres vivos y por lo tanto de la importancia de cada elemento y de cada ser vivo.

Metodológicamente, la Educación Cósmica consta primeramente de una narrativa, de un contar historias a los niños, como la gran historia del Universo, con todo el acontecer universal, desde la primera gran explosión, hasta el exacto momento actual.

¿Qué pasó en los segundos que siguieron, después del Big Bang? ¿Qué leyes físicas intervienen en este proceso? ¿Cómo se agrupan las partículas? ¿Cómo se formaron las estrellas y las galaxias? ¿Cuáles son las magnitudes de estos fenómenos cósmicos? ¿Cuáles son los cuerpos celestes? ¿Qué es un agujero negro? ¿Cómo funciona? ¿Cuántos diferentes tipos de galaxias existen? ¿Cómo muere una estrella? ¿Cómo se formó el sistema solar? ¿Cuanto tiempo ha transcurrido desde entonces? ¿Cómo se enfrió la corteza terrestre? ¿De dónde salieron las montañas? ¿Cómo se formaron los océanos?

Estos grandes aconteceres son temas fascinantes para los niños y las niñas entre los 6 y los 12 años. En esta etapa de su desarrollo están en pleno periodo sensible de la adquisición de la cultura y necesitan que se les explique todo. Es el “niño filósofo”: tiene mil preguntas sobre estos fenómenos universales y su poder imaginativo es ilimitado. Un maestro que es capaz de presentar estos temas cósmicos con pasión, conocimiento y una metodología pedagógica certera, asegura sentar la base para formar personas científicamente curiosas y capaces de desarrollar una gran capacidad de asombro y de pensar sistémica y holísticamente.

Para cada edad, la narrativa para relatar estos temas, que fascinan a todos los niños, es una narrativa apropiada para sus niveles de comprensión. A medida que los niños crecen, la complejidad de la descripción de los fenómenos aumenta, siempre teniendo en mente que serán los niños y los jóvenes los que harán suyos estos campos de conocimientos a medida que vayan incursionando en ellos a través de escuchar estas grandes historias y a través de sus propias investigaciones.

Educación Cósmica consta además de la idea de las interrelaciones, del operar sistémico del Universo, de hecho, del operar sistémico de las redes de la naturaleza entera, donde “todo tiene que ver con todo”.

Así, le contamos a los niños la maravilla de entender cómo funciona una estrella y qué tiene que ver una estrella conmigo, contigo, cómo desde la potentísima explosión de una supernova y a través de la fusión termo-nuclear que acontece en el corazón de una estrella, se crean todos los elementos que finalmente van a fabricar los componentes moleculares que forman todos los sistemas orgánicos e inorgánicos. Entre ellos, la formación de nuestras propias moléculas, que dan origen a todo nuestro ser, y a los demás seres vivos. En esta interrelación, todos nosotros sí tenemos que ver con una estrella. Los elementos que conforman nuestros cuerpos físicos provienen de estas grandes cocinas cósmicas. Todos nosotros somos polvo de estrella.

Son procesos formativos enormes, suceden a través de miles de millones de años y tienen una trascendencia inter-relacionadora. Todo lo que nos rodea es un devenir de los fenómenos universales…. y en relatarle esto a los niños, nos haremos expertos.

Es parte del currículum de Educación Cósmica contarle a los niños cómo se forma el Sistema Solar, cómo se enfrió la Tierra, cómo aparecen esos primeros seres vivos, las bacterias, que fueron las primeras células vivas en habitar el planeta por varios miles de millones de años…cómo a través de la evolución llegamos al ser humano, cómo pasamos, de proceso evolutivo en proceso evolutivo, a ser lo que somos ahora. Y eso implica, que tal como lo hicieran y siguen haciendo las bacterias, los corales, las plantas, el clima y la geología de nuestro maravilloso planeta Tierra, contribuímos a formar un presente y a forjar un futuro, que es el devenir de este presente.

Significa sencillamente llegar a la comprensión de las acciones que podemos emprender conscientemente ahora todos los seres humanos juntos, para contrubuir a la conservación de los nichos ecológicos. Y a través de ellos, a la conservación de las especies vivas y los sistemas vivos; entendiendo por sistemas vivos un bosque nativo, un pantano, un panal de abejas, o talvéz una pequeña comunidad escolar como las nuestras.

Otro aspecto importante de la Educación Cósmica, que también hacemos mediante la narrativa de las “grandes historias”, es relatarle a los niños lo que María Montessori llamó el trabajo cósmico de los seres vivos y no vivos del planeta. Les contamos de las gotitas de agua, de las ciano- bacterias, las hojas de las plantas, de los vientos que hacen viajar a las semillas, son aconteceres maravillosos que ilustran la colaboración natural y el trabajo constante de criaturas al parecer insignificantes, como es el caso de los corales, que contribuyen con sus pequeños depósitos calcáreos a la formación de grandes cadenas de montañas.

Tenemos entonces todas las herramientas a la mano para contrubuir a esta tarea. Contamos las historias, hablamos e ilustramos las interrelaciones, y damos ejemplos concretos de los trabajos que equilibran a cada ser vivo con cada elemento de la Naturaleza. La verdadera comprensión del concepto de biodiversidad planetaria es un punto focal importantísimo.

La Educación Cósmica, como concepto educativo, tiene en parte como objetivo sacarnos del antropocentrismo, o visión de mundo atomizadora, centrada en la errada idea de que los seres humanos somos “el ápice de la creación”, y que por lo tanto todos los elementos no vivos, así como todos los demás seres vivos fueron creados para nuestro uso ilimitado y para la exclusiva reproducción, sobrevivencia y perpetuación de la especie humana.

En este contexto, el siguiente escrito ayuda a ilustrar nuestra absoluta dependencia de las interrelaciones que existen en la naturaleza:

La trenza de la vida:

Nuestro planeta, tu casa, es un conjunto entrelazado
De diferentes elementos, cada uno conectado con el otro,
Cada cual dependiente del otro.

Somos una sola relación de sistemas entre-trenzados,
Donde nada es separable, donde nada está aislado,
Donde todo tiene que ver con todo,
En interdependencias perfectamente equilibradas.

Existen a tu alrededor los elementos que permiten la vida:
Una atmósfera que contiene justo la precisa cantidad de oxígeno
Para que tu vida suceda, para que todas las vidas sucedan.

El sol ilumina, calienta y energiza justo en la medida necesaria,
Con ningún grado más ni menos para mantener a todo lo vivo.
El agua provee la humedad imprescindible para posibilitar la vida.
La tierra, con su geomorfología,
Nutre, sustenta y sostiene a todo lo vivo.
Dentro de los millones de seres que nos rodean,
Y sin los cuales no existiríamos los humanos,
Están las bacterias, Los hongos, secoyas,
Ballenas y musgos,
Zorros plateados, cóndores y pumas,
Tiuques, huemules, boldos y caracoles,
Algas, estrellas de mar, hormigas,
Polillas y pulpos, osos y orquídeas….
Y millares de seres más,
Que componen la maravillosa biodiversidad planetaria.

Entre estos seres vivos, como uno más,
Existimos nosotros, los humanos.
Somos los únicos capaces de leer este escrito.
Nos hemos denominado como Homo Sapiens-sapiens,
Y poseemos, entre varias, dos cualidades diferentes,
Decisivas para los sistemas que nos rodean:

Estas dos cualidades son:
El poder para transformar muy rápidamente
El entorno natural y los ecosistemas,
Y la capacidad para comprender el pasado,
….y para proyectar un futuro.

Erróneamente nos vermos separados de la gran trama
De elementos y de seres que nos sustentan.
Nuestra miopía humana es tan profunda,
Que nos preocupa poco cualquier vida que no sea la nuestra….
Aunque nos sustente a todos.

Pero hoy, con la humildad del que aprende a amar,
Los invitamos a tejer una trenza, que simboliza la interdependencia
De los elementos que nos sustentan:
Donde nuestra hebra por separado es débil y se expone por sí sola
A morir, cercenada de su trama.

Trenzaremos los elementos no vivos
En conjunto con los cinco reinos de organismos vivos
Para hacer el simple ejercicio de darnos cuenta
De que todas las hebras juntas y entrelazadas
Otorgan al tejido la fuerza y el sentido
Del gran sistema planetario que en su conjunto
Nos permite existir.

Este ejercicio de lectura y del trenzado de lanas de colores es uno de muchos ejemplos de cómo transmitir la idea de las interrelaciones, uno de los principios de la Educación Cósmica. La línea negra, también llamada “la lección de humildad” es una maravillosa lección impresionista de nuestro lugar en la historia del Universo. El trabajo de las interrelaciónes, los círculos de relaciones de interdependencias que se hacen con una madeja de lana entre los niños, para construir la gran red, todos estos ejercicios o dinámicas de grupo contribuyen a dejar impresiones vivenciales en los niños y jóvenes a nuestro cargo.

Al acceder a estos conocimientos, el niño, la niña, o los muchachos y muchachas crecen con una consciencia distinta de las verdaderas relaciones universales y planetarias. Si no nos muestran los maravillosos y delicados mecanismos naturales que sustentan nuestra vida, no aprenderemos a apreciarlos, a cuidarlos y a conservarlos.

Una pequeña frase de un escritor senegalés describe muy bien este proceso:

Earthly Concerns:
In the end
We will conserve only what we love,
We will love only what we understand
And we will understand only what we are taught.

Preocupaciones planetarias:
En realidad
Conservaremos sólo lo que amamos,
Amaremos sólo lo que comprendamos
Y comprenderemos sólo lo que se nos enseñe.

Las grandes historias de la formación del Universo, del sistema solar, y las de la evolución de la vida en la Tierra están descritas en detalle, tanto como los ejercicios para ilustrar estos temas de forma lo más concreta posible para los niños más pequeños

“…démosle al niño una visión del universo entero. El universo es una realidad imponente y es una respuesta a todas las preguntas. Caminaremos juntos por este camino de la vida, ya que todas las cosas son parte del universo, y están conectadas unas con otras para formar una sola unidad. Esta idea ayuda a la mente del niño a fijarse, a dejar de vagar sin rumbo tras la búsqueda del conocimiento. Estará satisfecho de haber encontrado el centro universal de sí mismo entre todas las cosas…”  - Maria Montessori

 

Por otra parte, con los alumnos de los cursos superiores tratamos los temas relativos a la máxima expresión del micro-cosmos que comprenden los descubrimientos de la física moderna. Estos campos de conocimientos están ligados a dos mil quinientos años de historia de las ciencias, desde los filósofos griegos hasta la física cuántica. Esta historia relata y nos conduce a través de los distintos cambios paradigmáticos que han afectado a la historia de los seres humanos sobre el planeta. Estos cambios de paradigmas, causados por las diversas formas de comprender los fenómenos naturales a través de la historia, serán los temas unificadores de la Educación Cósmica para los grados superiores de nuestras escuelas, tratados bajo una perspectiva epistemológica.

A través del estudio del microcosmos de la física cuántica y de la comprensión de cómo se comportan las partículas subatómicas, hasta la comprensión del estudio del macrocosmos y de la teoría de la relatividad, educadores holísticos como Philip Gang, Ph.D. propone, para los grados superiores de las escuelas Montessori y de toda escuela que desee integrar un currículum holístico e integrador, los estudios de los prinicpios que rigen el Universo.
-El principio de la unidad
-El principio del observador participativo
-El principio de la incertidumbre
-El principio de los aspectos dinámicos de la naturaleza.

 

 

EDUCACIÓN PARA LA PAZ

 

Con el tema de la Educación para la Paz nos centraremos en la expansión de la consciencia del ser humano. Y, al igual que en la Educación Cósmica, también los humanos tenemos una historia evolutiva, un trabajo sistémico interrelacionado, así como también tenemos una labor cósmica, que llamaremos responsabilidad planetaria. Y una parte importante de esta responsabilidad es nada más y nada menos que la contrucción activa de la Paz.

Lo que hay que entender, es que una actitud real de construcción activa de paz, o sea un trabajo personal por la paz, no es cosa solamente de los gobiernos o de las grandes estructuras de poder. Es más bien el resultado de un trabajo personal interconectado y planetario, que tal como cada pequeño coral lo hace para formar montañas a través de las eras, lo hacemos día a día nosotros, con un pequeño trabajo desde los principios de lo que llamamos Paz, que son:

- Las acciones de solidaridad humana,
- Las actitudes y acciones de colaboración inter-personales,
- La comprensión y el aporte diario de nuestras acciones humanas concretamente cooperativas y aportadoras
- La construcción de relaciones interpersonales no-violentas, mediante el uso de un lenguaje no-violento,
- La genuina aceptación de la diversidad humana a nivel individual,
- El ejercicio diario de “ver al otro como un legítimo otro”,
- La genuina aceptación de la diversidad cultural de los diferentes grupos sociales a nivel local y a nivel planetario.

El vínculo entre Educación cósmica y Educación para la Paz es que nosotros primero, y por ende los niños y jóvenes a nuestro cargo, comprendamos que no estamos desvinculados del todo, y que cada pequeña acción humana tiene una consecuencia. Es comprender la relación del yo con el otro, con el ustedes y con el entorno.

Esos, son los principios de la Educación Cósmica y también son los principios de la Educación para la Paz.

Es sentir ese vínculo, esa conexión conmigo mismo, con el otro, y con todo el ambiente que nos rodea.

Ahora bien, ¿cómo haremos nosotros, los guía Montessori, para poner en práctica estos conceptos tan grandes, cómo construiremos las herramientas personales concretas hoy, que nos servirán para concretizarlos con autenticidad en nuestros salones de clases, o en nuestras vidas particulares?

Ya tenemos lo más importante, la Educación Montessori ya lo provee desde sus principios:
Tenemos los ambientes colaboradores, la inclusión, el trabajo personal valorativo con cada uno de nuestros niños, el desarrollo del respeto por el otro y por los otros, y tenemos las herramientas concretas de los materiales que usamos para contar las grandes historias que abren las puertas de la Educación Cósmica.

Sabemos desde la pedagogía Montessori cómo hacer para que el niño comprenda las interrelaciones, sabemos desarrollar en él, en ella, un pensamiento sistémico, ya utilizamos lo que se llama un currículum holístico, interconectado: el niño ya lo vive.

Tenemos, por otra parte, un trabajo personal hecho, debido a que hemos elegido esta forma pedagógica que es la educación Montessori. Ya hemos elegido una forma de estar en el mundo.

Sin embargo, se dice que la paz, (tanto como la guerra), empieza en el hogar, en casa, osea en el interior de cada cual.

Y si revisamos los principios de la Educación para la paz, también nos damos cuenta de que aún nos falta mucho, en cuanto a dar un ejemplo diario, minuto a minuto, de una propia paz interna. Esa es la responsabilidad ineludible del adulto.

Es evidente, que el niño, lo que internaliza, el aprendizaje significativo, no tiene que ver con el discurso, tiene que ver con la vivencia cotidiana de ambientes pacíficos, que se van a gestar indudablemente desde nuestras actitudes como guías y desde cada una de nuestras acciones como guías.

¿Cómo promuevo la tolerancia y el respeto por la diferencia?
¿Cómo promuevo un lenguaje no violento y la responsabilidad?
¿Cómo valoro incondicionalmente las pequeñas acciones propias y las del otro?

Hay muchas respuestas a estas interrogantes. Entre ellas existen dos herramienta fundamentales que los educadores Montessori desarrollamos y utilizamos, como práctica personal para un acercamiento importante a lo que vamos a llamar una actitud por la Paz.
La primera herramienta es la observación.

Sabemos de la importancia de la observación reflexiva, pero nos cuesta observar.
Entonces, si ya comprendemos la relación entre la Educación Cósmica y la educación para la paz, tomemos un minuto para entender la posibilidad de comenzar un trabajo personal hacia la paz interior propia (la paz empieza por casa), y detengámosnos en una posibilidad que ofrece la observación:

Observar es recibir y percibir conscientemente las impresiones del ambiente directo ( ya sea una acontecer, una persona, una interrelación), sin pre-juzgar, sin pre-evaluar, de una forma abierta y aceptadora, sin negar, desde una ética personal muy particular. Es realmente ver, pero sin prejuicios.

Esta es probablemente la tarea más difícil que un ser humano pueda emprender.

Para lograrlo, y se puede lograr, es necesario hacer el ejercicio constante de analizar lo que percibimos y darnos cuenta de los juicios y de los pre-juicios que emitimos. Nada más que eso: darnos cuenta. Desde la reflexión personal. Esto no es trivial.

Este ejercicio tiene como resultado el poder ampliar la mirada, y desde esta mirada ampliada podremos fácilmente percibir al otro como un legítimo otro, para dar así un ejemplo vivo de paz en casa, y sentar las bases para lograr las metas propuestas para una legítima Educación para la Paz.

La segunda herramienta es la aceptación de la diversidad humana:

Cuando trabajamos el concepto de diversidad humana, se abren dos enfoques paralelos:
1.- la diversidad humana existente entre individuo y individuo
2.- la diversidad humana existente entre los distintos grupos humanos.

El primer enfoque está relacionado con las diferencias históricas, ambientales, genéticas y circunstanciales de cada persona. Cada uno de nosotros conforma un individuo único, que se manifestará desde su concepción mediante una serie de características personales, genotípicas, fenotípicas y temperamentales, que forman la totalidad del individuo. Desde el punto de vista de la psicología integradora y de la educación holística, las múltiples cualidades que presentamos los seres humanos provienen de un devenir histórico individual y por lo tanto exclusivo a cada cual.

Ahora bien, nuestra gran labor como educadores, basándonos en la observación, es descubrir la mayor parte posible de estas características personales de cada uno de los niños y jóvenes a nuestro cargo. Parte importante de nuestra tarea será por tanto conocer, lo más profundamente posible, a cada uno de ellos. ¿Cómo se desenvuelve? ¿Qué le interesa? ¿Porqué le interesa? ¿Cómo aprende? ¿Cuáles son sus destrezas y habilidades? ¿Dónde están sus puntos débiles? ¿Qué tipos de inteligencias manifiesta? ¿Qué estilos de aprendizaje utiliza mejor? ¿Qué siente? La lista de preguntas es extensa y con tiempo, agudeza en la observación y los aportes al respecto no sólo de cada educador sino que del conjunto de personas que intervienen en su proceso escolar y familiar, haremos descripciones certeras de cada cual.

En estos procesos dedicados a este conocer a cada niño y jóven, el objetivo final es organizar el espacio escolar completo para la optimización de la formación personal de cada alumno. Por formación personal entenderemos todos los ámbitos de la persona: el cognoscitivo, el físico, el emocional, el espiritual, el social, etc. Nos preocuparemos de todos los aspectos relevantes de cada cual. Este enfoque difiere de lo que se ha estilado hacer en la educación tradicional, donde hasta ahora prima la visión academicista, con poca o nula visión del resto de la persona. Estamos conscientes de que esto lentamente ha ido cambiando en la mayoría de los establecimientos a nivel nacional, y podemos afirmar que cada día es mayor la consciencia real de que los procesos escolares son más completos que los puros objetivos de aprendizaje académico de los pupilos.

Sin embargo, al término conocer deberemos ahora agregar el aspecto de legitimizar, reconocer como válido, aceptar y celebrar las diferencias existentes entre todos ellos. Este es el verdadero desafío, pues siempre caemos con facilidad en estadarizar, comparar, enjuiciar y en sumo intentar una y otra vez hacer calzar la individualidad de moldes pre-escritos y homogenizadores.

La pregunta a hacerse es ¿porqué caemos con tanta facilidad en la necesidad de homogenizar a los alumnos? ¿Cuál es el rol de nuestra propia formación basada muchas veces en prejuicios discriminatorios?

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”
Albert Einstein

Esto no contradice al hecho que los objetivos pedagógicos generales sean generales a un grupo curso, o que las normas de convivencia deban ser respetadas por todos por igual. Los procesos escolares también son procesos grupales, y el grupo y los intereses de cada grupo cobrarán más y mayor importancia a medida que los alumnos avancen en edad.

La construcción activa de la paz trasciende los ámbitos escolares. Muchas instituciones y personas han trabajado desde la sociedad civil de forma seria y constante por una consolidación de nuevas relaciones ciudadanas, más tolerantes y de una forma de convivencia más tolerante y pluralista. El propósito central de estos muchos y valiosos esfuerzos es lograr climas estables de convivencias más felices y equitativas entre las personas y los grupos humanos que forman nuestras sociedades planetarias. Esto se logra a través de un proceso educativo y formativo de valores que pueda zanjar las diferencias por medio del diálogo, la conciliación, la comprensión de uno mismo y del otro y las negociaciones pacíficas, en vez de recurrir a la agresión violenta, que tanto daño ha hecho y hace aún a la humanidad.